Parrilla El Tano, «sin sutilezas»

Parrila El Tano
Parrila El Tano

¡Buenas tardes amigos tourismeros!

Este viernes no será de bares, sino que será de un restaurant que está ubicado en la localidad de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires.

El mismo se llama «Parrilla el Tano», y no es específicamente un lugar mega turístico pero luego de la aventura que he tenido con mi parte masculina de la familia en él me parece que le podemos empezar a poner ese «rótulo».

El Tano queda a 15 minutos del centro de Buenos Aires, en la calle Güemes 567 (desde Capital, hay que ir por la Avenida Belgrano y doblar a la derecha en Güemes). Funciona desde 2001 y, a puro boca a boca, se ha convertido en un asador de culto. Tanto es así que en Facebook ya suma más de 10.000 fanáticos.

Parrila El Tano
Parrila El Tano

Estamos hablando de una parrilla más bien de barrio, pero que se ha hecho inmensamente famosa por la manera en la cual te tratan una vez que estás dentro. Kilos y kilos de carne que te sirven en platos uno encima de otro, y de manera veloz que genera que el comensal tenga que devorar lo que le sirven porque de lo contrario, no podrá mantenerle el ritmo al «Tano«.

El Tano (Fabio Caschetto) es justamente el dueño de la parrilla. Es quien te saluda una vez ingresas al establecimiento, te indica donde sentarte y ANTES que tengas al menos los cubiertos ya va dejándote unos platos con unos chorizos y morcillas. Así como para ir entrando en calor.

Parrila El Tano

El lugar es un restaurant rústico, simple sin demasiados lujos, pero la realidad es que la esencia del mismo ocurre por otro lado. Si vas al Tano vas a comer, y a comer como nunca antes lo has hecho en tu vida, no vas por la estética del restó.

Siguiendo con el análisis del servicio, no terminaste de probar el delicioso chorizo que el Tano mismo se encarga de llevarte unos chinchulines y mollejas. Recien ahi las chicas que atienden te estan alcanzando las ensaladas y las bebidas. Cabe destacar la labor de las meseras, sin su efectividad el servicio de la parrilla seria imposible.

Aún el comensal sigue exaltado, por lo delicioso y variado del menú, pero esto no es todo. Pasan unos pocos minutos y el queridísimo Tano está llegando con un matambre con huevo frito encima. Se escucha el «Ahhh bue, que pinta tiene eso» de la multitud cuando el Tano deja sobre la mesa los platos de una manera que hasta podríamos decir, «despectiva» como diciendo «tomá comete este cacho de carne a ver cuanto aguantas».

Parrila El Tano

Pasan los minutos, continuamos masticando unos 3 o 4 platos más cuando ya empezamos a sentir que nos debemos desabrochar algún botón del pantalón para no sufrir. Es éste el momento en el cual, el Tano vuelve a la carga y te consulta, «Chicos, ¿que más les traigo?» y más les vale le respondan porque sino viene con munición pesada, y empieza a traer más y más carne que prácticamente arroja de manera violenta sobre la mesa, depositando un plato encima de otro, y esto es literal, uno termina de comer con una pila de fácil 7 platos uno encima de otro.

A esto se le puede sumar que los postres son excesivamente inmensos (excesivamente en un tono positivo). Uno básicamente le está rezando a Dios por su vida y el Tano te trae un flan de kilo y medio aproximadamente. – Para entender bien ésta situación les aconsejo que miren la pelicula de Matilda en la cual la directora le hace comer a uno de sus amiguitos una torta exuberante, totalmente gigante -. Bueno, es algo similar.

A todo esto, se escuchan las charlas futboleras entre amigos, y la canción del Feliz Cumpleaños religiosamente cada unos 15 minutos (Todo el mundo que va ahí cumple años, creo que mienten sólo para que les regalen una tremenda porción de torta hecha por él).

Parrila El Tano

Cabe aclarar que no existe la cuenta propiamente dicha como cualquier persona conoce. No hay precios. No rigen ni los precios cuidados de Argentina, ni un menú ejecutivo. Nada, absolutamente nada. Es por eso que cuando termines de comer, le vas a pedir la cuenta al Tano y él «a ojo» te va a decir cuánto es. Lo loco e increíble de ésto es que NUNCA te va a cobrar de más, siempre te cobra un número que te deja pensando… «Yo pensé que era mucho más caro». Claramente sabe cuidar a sus clientes.

Una última sensación que les quiero comentar es cuando ingresas al restaurante. No es broma que el Tano es totalmente famoso en la zona y todo el mundo desea comer ahí. Es por eso que las colas para ingresar son larguísimas. No les explico la sensación de victoria, de triunfo, de gol de tu equipo de fútbol favorito que se siente cuando mencionan tu nombre para entrar y empezás a ingresar al negocio mientras observas como todo el mundo te mira con cara de odio y te hacen sentir que vas a entrar pero nunca vas a salir (Al menos con vida, ja).

Para ya terminar el análisis de éste exótico lugar, quiero recomendarles que si son de buen comer, no buscan lujos y tienen ganas de pasar un muy buen rato entre amigos, vayan a la Parrilla el Tano. Se puede decir que «El Tano no falla».

Acá les dejamos un video para que conozcan más de lo que les hablamos.

¡Espero les haya gustado el posteo y alguna vez puedan visitar este exótico restaurante!

¡Saludos!

  • Francisco Pintado
  • Tourism Experience
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